La que tiende su manto.. desde la cumbre..hasta la arena..Sí, sí, señores, la canción conocida por todos los canarios desde la más tierna infancia, la de la Virgen de Candelaria, patrona de las islas.
Antes que nada advierto que no quiero herir la sensibilidad de ningún creyente de confesión católica, porque las observaciones que más adelante se podrán leer no van por ellos, sino por la parte eclesiástico-material.
Por cuestiones familiares, y además bien merecidas porque está bien hacer vida familiar de vez en cuando, acudí ayer a la basílica de la Virgen de Candelaria. Como casi todos o todos los de por aquí sabemos, el 15 es el día de la Virgen. Los ambientes eclesiásticos no son los que mejor me sientan, me pongo muy nerviosa, pero puedo adaptarme. Respiré profundo y lo tomé como un paseo para observar el entorno, la arquitectura del edificio y esa clase de cosas, pero al final acabé observando a la gente y las costumbres tan enraizadas en esta islita.
Antiguamente era tradición -esto lo cuento para los de fuera- caminar hasta Candelaria a modo de peregrinación, para cumplir promesas, como en muchos otros lugares de Europa, claro. Había gente que iba descalza, o de rodillas, durante una noche entera por caminos de tierra.
Actualmente la peregrinación a Candelaria ha tomado -no en todas las personas, por supuesto- un matiz mucho mas alcohólico y fiestero, y mucha gente va por camino llano (los arcenes de la autopista) aunque esto está evidentemente prohibido dada su peligrosidad. Una vez llegados a Candelaria, hay una separación entre los fiesteros y los peregrinos. En la entrada de la catedral, encontramos una fuente. Allí los peregrinos que caminan y los peregrinos que van en coche, arrojan sendas moneditas para pedir deseos. Después entramos en la basílica, donde tras santiguarse, se pasa a una pequeña habitación con "velas" ( la llama es una pequeña bombilla y el cuerpo de la vela un tubo de plástico con relieve que imita el goteo de la cera). Aquí, por un módico precio de 0,20 ct. podemos encender nada más y nada menos que cinco "velitas", para pedir por los seres queridos, cumplir promesas, o lo que se ofrezca. La cuestión es que muchos deseos debieron quedarse en el limbo (o quizás no, porque como hace unos meses la Iglesia decidió que el limbo no existe, no sé a qué referirme) porque las personas mayores que quieren encender velas introducen por la ranura cualquier moneda que saquen de la cartera. Está claro que los carteles de 0,20 ct.no son lo suficientemente visibles, porque hay otro mas antiguo justo al lado que pone "cualquier moneda" y claro, la costumbre es la costumbre. En 4 minutos que pasé en aquella habitación, vi como varias monedas eran irremisiblemente tragadas y perdidas por aquellas pequeñas urnas, y cómo sus antiguos propietarios o bien se apenaban, o bien -como dijo una señora-: "Bueno, qué mas da, la promesa ya está hecha" No le importó que no se encendiera ninguna vela.
Avanzando hacia el altar, la Virgen decorada con su tipico atuendo, y detrás de ella, los "Tesoros de la Virgen". Todas las ofrendas que los devotos ciudadanos le han regalado, igualito que en la Edad Media, como quien compra una indulgencia, o como rey que regala una corona votiva para tener un sitio de palco en el cielo. Menos mal que esta vez no vi ningún indigente en las calles de Candelaria, porque si no me habría puesto mucho más nerviosa.
Cuál es mi sorpresa al salir de la iglesia, que me encuentro a la izquierda de la puerta de salida, una cruz ortodoxa griega. (¿?) La teoría de un amigo es que fue producto de un intercambio eclesiástico entre iglesia ortodoxa e iglesia católica. Podría ser.
Ya de nuevo en la plaza, otra vez la fuente. Un señor está mojando su cadena dentro, todo un self-service de santificación. Y me cuentan mi madre y mi abuela que antiguamente había un puestito allí cerca, con toda clase de avalorios eclesiásticos, para que uno los comprase y luego los llevase a la fuente a refrescarlos. Es como cuando venden bufandas y banderitas por fuera de los partidos de fútbol.
Hay elementos de la conformación de la Iglesia, a nivel material, que no dejan de ser curiosas. Las imágenes de los ángeles, como iconografía, procedan de Cupido, hijo de Venus, diosa del amor y el sexo; la imagen de "El buen pastor" procede del moscóforo griego (figura del periodo arcaico que lleva un carnero sobre los hombros), y las imágenes de Pantocrátor (cristo en majestad) son frecuentemente relacionadas con la imagen de Zeus en su trono. Como estos ejemplos existen un sinfín que muchas veces me han dejado con la boca abierta. Cosa curiosa la Historia del Arte.
Adoro que las personas encuentren una razón para vivir, y ello les haga felices, porque a fin de cuentas, no importa de qué manera sea uno feliz si realmente lo es (así lo veo yo). Pero cuando veo a una institución como esta, aún en un pueblecito como Candelaria, me pongo de los nervios, por razonas creo que sobradamente explicadas.
En fin, es todo... :)
Buenas noches niños y niñas.