martes, 25 de abril de 2017

Parar

La verdad es que estaba cansada. Era un cansancio antiguo y muy profundo. A veces, ni lo percibía. He parado de buscar lo mismo sin descanso. He parado de planificar opciones mejores a lo que hay aquí y ahora. He parado de esforzarme por conseguir algo que realmente no sé donde está. Qué tonta, buscando siempre algo. He parado de decirme que tengo que entrenar para llegar a un punto que nunca llega. He parado de repasar mis faltas y las de los demás.

No sé si será la mejor opción. Lo que sí sé, es que la opción anterior no me ha dado buenas sensaciones, más allá del cansancio.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Comparto un texto

Leyendo un blog, que por cierto, me gusta mucho, comparto en este y cito una reflexión. Creo que es una actitud muy habitual y la reconozco en mí. Suele ir acompañada de mucha culpabilidad y con la creencia de ser una mala persona, más bien "una niña mala". Atravesar esa imagen de mala hija, ponerse en esa figura, aceptarla y dejarla ir. Quizás sea parte del camino. Ya veremos.

"Debemos dejar de cargar con los pesos de los demás. Y esto se hace viendo lo inútil que es. Y tenemos que oponernos a ser las guardianas y los vertederos emocionales de aquellos que se niegan a hacer el trabajo necesario para su propia transformación."

 http://mujerciclica.com/2015/11/27/la-ruptura-del-linaje-materno-y-el-precio-de-volverse-autentica/

lunes, 29 de agosto de 2016

Esa maldita manía de ponernos una y otra vez en el mismo sitio

Sabemos que en ese lugar no somos felices. Porque coincidimos con gente que nos hiere, porque esperamos que algunas personas actuen de forma diferente, porque no es el lugar donde quisiéramos estar, por muchos motivos.

Y allí vamos, una y otra vez. A ponernos a tiro. En vez de pasar página de una vez, de no tener por qué aguantar a esos, porque tenemos el derecho absoluto a protegernos y poner nuestros límites. Pues no, allí vamos, con la oculta esperanza que todos cambien para nosotros y nos traten de otra forma.

No sabemos que somos libres para cambiar de lugar y buscar nuestra felicidad, elegir a la gente que nos enriquece, tener buenas experiencias. Se nos olvida, no lo sabemos o nos enseñaron que no tenías posibilidad de elección y nos lo creímos.

Somo libres, podemos dejar de ir allí.

sábado, 20 de agosto de 2016

Los que bailan para los demás

Somos muchos los que durante años hemos estado bailando sin parar para los demás. Para que nos vean, nos alaben, gustarles y así crear una imagen perfecta.

¿Por qué hacemos eso? 
Supongo que por muchos motivos, pero haciendo la lista me doy cuenta de que se reducen a dos motivos principales:

Ego
Inseguridad

¿Tanto esfuerzo merece la pena?. Si la vida es muy larga y seguramente les decepciones en el momento en el que decidas bailar otra cosa o bailar para otros. Pues hubieras bailado desde el principio lo que a tí te gustaba. Deja de lamentarte. Te equivocaste. No hay más.

Pero por favor, respira y date cuenta en el momento de que vuelves a bailar para alguien. Los que somos bailarines de ese tipo nos cuesta bailar para nosotros. Este es nuestro trabajo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Algo así como ayudar y juzgar al mismo tiempo

A veces pasa que me pongo a prestar ayuda y lo que hago es más bien establecer un juicio constante sobre lo mal que lo está haciendo el otro, lo fácil que sería para él hacerlo bien y cómo puedo verlo tan claro y el otro tan difuso.

Luego me doy cuenta que es una ayuda un poco jodida. Osea, que a la par que te tiendo una mano, te pongo en una palestra para mortificarte. Hay que ser retorcida.

Luego me doy cuenta de que no es algo solo mío. Alivio del mal de muchos. Pero que sí coincide con un tipo de caracteres. Muchos de los que tendemos esa mano no podemos con nuestra propia vida y somos dados a ser ayudadores. Debemos pensar algo así como que si ayudo a otro me olvido que no puedo ayudarme a mí mismo.

Luego me doy cuenta de que me elevo sobre él y juzgo cada cosa que hace, que hace mal, of course.
Pobre del que me pida ayuda.....ya no tanto. Podran hacerlo, y el juicio se va diluyendo. Un poco de compasión por él, que no sabe. Bueno más bien, un poco de compasión por mí, que no se hacerlo.

lunes, 25 de julio de 2016

Se nos olvida que hemos avanzado

Muchas veces me pasa. Vuelve una situación que en pasado viví con falta de libertad, o sumisión, o resignación y con miedo. Y la vuelvo a vivir del mismo modo. Se me olvida que ya no soy esa persona que en otro momento respondió de un modo mecánico. Lo mismo esque esa mecánica está ahí aletargada y espera a responder del mismo modo.

Entonces respiro, dejo que ese click tan antiguo paso por mi nariz, baje por mi garganta y resuene en mi estómago. Vuelvo a respirar. Las veces que sea necesario. Y recuerdo que soy libre, que he avanzado, que desde donde estoy no puedo responder igual. Es imposible. Responderé de otro modo, mejor, peor pero nunca igual.

Y sigo con mi vida, lo mío.

Que no se me olvide que he avanzado.

jueves, 14 de julio de 2016

Déjales marchar

Cuando me atasco en algunas personas y vuelvo una y otra vez a lo que me hicieron, lo que me dijeron, lo que me dañaron, lo que no vieron en mí. Y así de forma recurrente una y otra vez, me paro, respiro desde mi estómago, les digo adiós y permito que se vayan.

Era eso, ellos se querían ir pero yo no les dejaba. Porque me hicieron daño les cogía de la mano y tiraba de ellos muy fuerte. Dejarles marchar, dejarles en paz. A veces pienso que el sentimiento de venganza solo nos ata más ellos. No nos deja ser libres. Tenemos que soltarles la mano y no dejar de respirar.